domingo, 24 de febrero de 2013

sometimes

Vamos a ponernos en situación. Imagina esto.

Hay una chica sentada en la orilla de su cama. Está en pijama y abraza lo que parece ser un viejo oso de peluche que parece significar mucho para ella. La chica tiene los pies, descalzos, apoyados en el frío suelo y de vez en cuando su cuerpo se estremece de manera involuntaria.

Las persianas están bajadas y la puerta está cerrada. La habitación está sumida en la más absoluta oscuridad. No se oye ni un sólo sonido, como si todos los habitantes de la casa estuvieran sumidos en el más profundo sueño. Todos, menos ella.

La chica que abraza un viejo oso de peluche es incapaz de oír sus propios latidos o su respiración puesto que ésta más ocupada pensando en quién no debería. Está pensando en que habría pasado si ella fuera de otra manera, en que habría pasado si todo fuera de otra manera.

La chica que abraza un viejo oso de peluche tiene las mejillas húmedas y los labios rojos. La chica, que más que nunca parece una niña pequeña, abraza con fuerza su peluche mientras rompe a llorar en absoluto silencio.

Esa chica que llora, eres tú.

-sometimes, I drink tears.-

lunes, 22 de octubre de 2012

se me escurre de entre los dedos.

A veces el tiempo se me escurre de entre los dedos y cae al suelo como los granos de arena del reloj. El leve tuptup que hacen al chocar contra el suelo, solo es un mero recordatorio de que, por mucho que te empeñes, el tiempo va a seguir avanzando.

Incluso aunque tú no quieras. Da igual cuanto corras o donde te escondas, el tiempo te va a encontrar y te va a robar los mejores años de tu vida, aunque estos aún no hayan llegado. No importa cuanto supliques, cuanto llores o cuanto reces a ese Dios que te contempla desde lo alto, el tiempo va a seguir avanzando.

Grano a grano, hasta que el reloj se quede vacío y tú yazcas, olvidado, en algún lugar de las dunas de arena.